Lección

Osteocondritis disecante (OCD)

La OCD representa una lesión crónica de «sobrecarga» de la epífisis. La OCD es un trastorno que afecta al hueso subcondral y al cartílago articular suprayacente. Se desconoce la causa de este trastorno. Es probable que sea el resultado de la combinación de traumatismo, alteración microvascular y otros factores predisponentes.

El lugar más afectado es la rodilla. Se piensa que la causa puede ser el choque repetitivo de las espinas tibiales con la cara lateral del epicóndilo femoral medial. La arteria epifisaria suministra sangre a esta zona subcondral y, en el caso de un individuo con un crecimiento rápido, este suministro de sangre puede ser débil. Un traumatismo o una serie de microtraumatismos repetitivos pueden afectar a este suministro de sangre, lo que se traduce en osteocondritis.

El hueso subcondral es el primero que se ve afectado. A medida que la enfermedad progresa, puede haber un cambio en el cartílago articular suprayacente. Mientras que la zona anómala puede revascularizarse y curarse, puede quedar cada vez más delimitada con respecto al hueso circundante, lo que provoca el aflojamiento, la separación y el desplazamiento del fragmento. Esto puede ser un problema importante que causa dolor, inflamación y síntomas mecánicos.

La forma juvenil (fisis abiertas) de la OCD afecta dos veces más a los chicos que a las chicas y tiene una incidencia máxima entre los 10 y los 20 años. Se puede presentar en el deportista juvenil o bien más tarde, una vez se ha alcanzado la madurez esquelética (fisis cerradas).

 

Antecedentes

La OCD juvenil tiene una incidencia mayor en los jóvenes deportistas. Existen antecedentes de un episodio traumático en el 40-60 % de los casos. Los pacientes generalmente presentan un dolor duradero que se ve agravado con la actividad física. Puede haber una limitación del rango de movimiento, cojera e inflamación de las articulaciones ubicadas superficialmente. Los síntomas mecánicos como el bloqueo, el agarrotamiento o el roce son manifestaciones de las etapas tardías, en las que hay fragmentos sueltos o desprendidos.

 

Exploración

La articulación afectada presenta por lo general dolor e inflamación, y cuenta con una amplitud de movimiento restringida. La prueba de Wilson se considera específica para las lesiones de OCD de los epicóndilos femorales mediales de la rodilla. Se realiza flexionando la rodilla a 90˚ y, a continuación, extendiéndola lentamente mientras se realiza una rotación interna de la tibia. El paciente desarrolla dolor a los 30˚ de flexión (signo de Wilson positivo) cuando la espina tibial hace tope con el epicóndilo femoral medial. El dolor se alivia al realizar una rotación externa de la tibia.

 

Pruebas complementarias

La radiografía simple es la mejor prueba inicial y puede ser útil para el diagnóstico. Estas son relativamente insensibles, por lo que es posible que se necesiten llevar a cabo pruebas diagnósticas por imagen adicionales. Asimismo, no resultan útiles para la estadificación a menos que haya un fragmento suelto. La IRM es la siguiente prueba de preferencia. Esta modalidad puede mostrar las lesiones bien y permite la estadificación de la lesión, lo que influye en el tratamiento y el pronóstico.

Estos son los cuatro estadios basados en los resultados de la IRM: 2

Estadio 1: Engrosamiento del cartílago articular y cambio de señal baja
Estadio 2: Ruptura del cartílago articular, borde de señal baja detrás del fragmento que indica fijación fibrosa
Estadio 3: Ruptura del cartílago articular, cambios de señal alta detrás del fragmento que indican la existencia de líquido sinovial entre el fragmento y el hueso subyacente
Estadio 4: Artrófito

Haga clic en las siguientes imágenes para ver imágenes de la OCD y ejemplos del sistema de estadificación de IRM que se utiliza en esta enfermedad.

  • OCD en el cóndilo interno

    Paciente de 14 años con OCD y un fragmento osteocondral en el área de carga de peso

  • Clasificación en IRM

    Clasificación en IRM de OCD según Dipaola et al. (Gr.I-IV)

Tratamiento
Los niños y los adolescentes necesitan tratamientos ortopédicos especializados. Los resultados se dictan en función de la localización y el alcance de la lesión ósea y del cartílago (tamaño del fragmento, estabilidad, ubicación y separación). La edad del paciente y el hecho de que las fisis estén abiertas o cerradas son consideraciones importantes.

El tratamiento general conservador incluye un período de reposo sin soporte de cargas y modificación de las actividades. En el caso de las lesiones de OCD en la rodilla, un programa de inmovilización sin soporte de cargas y de ejercicios diarios para mejorar la amplitud de movimiento durante seis semanas, seguido de la modificación de las actividades durante seis semanas, conducen a la curación en un periodo de tres a seis meses en más del 94 % de los casos. 3 Otros estudios muestran una curación del 50 % – 66 % al cabo de un año absteniéndose de realizar actividades deportivas hasta encontrarse sin síntomas. 4,5 La inmovilización prolongada con escayola conduce a una alta tasa de complicaciones y, por tanto, no se recomienda. Cuando se demuestra que la curación no ha sido satisfactoria (mediante radiografías simples o IRM) a los 6-12 meses, se aconseja la cirugía.

Las lesiones inestables requieren un enfoque quirúrgico, independientemente de la edad del paciente.

El tratamiento quirúrgico incluye perforación, injerto óseo y reducción abierta o artroscópica con fijación. Cuando se ha demostrado que existe una escisión de fragmento de artrófito, puede considerarse la opción de injerto óseo autógeno y/o injerto osteocondral alogénico.

Los pacientes esqueléticamente maduros generalmente necesitan un tratamiento más agresivo, ya que los resultados con el tratamiento conservador son menos exitosos. En este grupo, se recomienda considerar la opción de la intervención quirúrgica independientemente de la estabilidad de la lesión de OCD.

Desafortunadamente, a pesar de haber aplicado el tratamiento correcto, puede haber recurrencia de problemas que requieran tratamiento adicional. En algunos casos, también existe una progresión hacia la artrosis.